¿No basta con la tímida brisa descendida,
con los imperceptibles encuentros, la menta
y un nuevo cometa apagándose?
¿No basta con todo ese otro imperio?
¿No es suficiente el retorno a casa
y la mañana abrasiva que despierta cada silencio
y que conmueve los cálices?
¿Para qué robar a Helena?
¿Para qué robar a Helena?
